Contra TV3

Septiembre 21, 2004

Demagogia sobre la pobreza

TV3 es otra televisión donde el talante zapateril empieza a sentirse con demasiada intensidad. Sus partes informativos producen, al menos, tanta estupefacción como en el caso de TVE.

En su resumen sobre la muy mal llamada lucha contra el hambre, emprendida por Brasil, España, Francia y Chile, la presentadora, ni corta ni perezosa, ha aseverado que “ha llegado el momento de pasar de las reflexiones a la acciones; es necesario recaudar dinero”.

Mal vamos con estas apologías de la acción irreflexiva e impulsiva, máxime cuando dañan a miles de ciudadanos. Esta teatrera lucha contra el hambre, emprendida por burócratas y mandamases que son –como España o Francia- los principales responsables de ese hambre –al sabotear el negocio agrario en el tercer Mundo mediante subvenciones y aranceles predatorios- no puede ser entendido, tan siquiera, ni como un brindis al sol. ¿Cuántas muertes serán necesarias para que los aduladores del Estado se den cuenta de que el hambre no termina por robar y expoliar a quienes contribuyen a que todos seamos cada vez más ricos? ¿Cuántas muertes serán necesarias para que estos funcionarios públicos –alimañas corruptas de nuestro pan- condenen claramente la causa última de la pobreza y el hambre?

Por si esta torticera demagogia fuera escasa, el corresponsal de TV3 en EEUU ha terminado su alocución sobre mentada conferencia contra el hambre con las siguientes palabras: “Día de contrastes en Nueva York. Mientras unos intentan obtener fondos para acabar con el hambre en el mundo, George Bush, también en Manhattan, está recaudando dinero para su campaña electoral

No voy a ser yo quien niegue el dispendio que suponen las campañas electorales y la democracia en sí misma –probablemente la forma más evolucionada de socialismo. Pero no deja de ser reseñable la incoherencia manifiesta de unos progres embotados en sus soflamas huecas, que critican a George Bush por el simple hecho de ejercitar y participar en una democracia que, en teoría, ellos mismos defienden.

Día de contrastes no sólo en Nueva York. Mientras esta gente sigue ejerciendo remuneradamente su cargo de mamporrero público, miles de personas mueren de hambre, precisamente, porque ellos, y otros, siguen apoyando nefastas y asesinas intervenciones.

Una vez más se comprueba que la televisión pública, aparte de ser un robo al ciudadano sin justificación, sólo sirve y sólo se mantiene por su mera función propagandística y laudatoria del poder. Que las cierren ya. Todas ellas.

Escrito por Juan Ramón Rallo a las 06:16 PM | Comentarios (2)